Por Frank Correa Arévalo octubre 20, 2021

Facebook, la red social más usada a nivel mundial origina alrededor de 8 billones de visitas y más de 100 millones de horas de video (Facebook, 2020). Por su parte, YouTube con sus 2.291 millones de espectadores mensuales, obtienen 500 horas de video por minuto y reproducen alrededor mil millones de horas diarias (YouTube, 2020). TikTok, el nuevo gigante de la industria, presenta más de 800 millones de usuarios activos al mes (Datareportal, 2020) y un promedio de 1 billón de videos reproducidos al día (Influencermarketinghub, 2019).

Este boom ha posicionado a las redes sociales como una puerta abierta para cualquier usuario, ya sea influenciado por sus preferencias personales o por la necesidad de crear contenido. Hoy en día, suena descabellado pensar que aún existe una persona incapaz de tomar la iniciativa para publicar sus propias producciones, existiendo opciones como la música, los videojuegos, las parodias, el cine, la moda, entre otras temáticas para la creación de contenido.

Las producciones de un youtuber, influencer o amateur no están creadas con materiales netamente propios. Eso lo notamos al ver cualquier tipo de video en cada red social. Por ejemplo, el canal de YouTube “Te lo resumo” con 6,26 millones de suscriptores; mezcla su contenido con memes, música y parodias para realzar las reseñas de películas en tendencia. Usualmente, productos como este necesitan de elementos para complementar su información. Y entre esos mismos tenemos: fragmentos de videos, segundos de canciones, investigaciones, noticias, memes, clips, reseñas, etc.

Cabe precisar que estos mismos componentes tienen o no derechos de autor y para poder utilizarlos debemos conseguir un permiso legal que, en la mayoría de los casos, involucra un desembolso de dinero. O simplemente, aplicar el famoso término del uso legítimo: “Fair Use”. El gran problema radica cuando las bases legales impiden la publicación del contenido, ya sea por una sanción del autor hacia su obra o por la identificación de los algoritmos en el sistema de las redes. De igual manera, el creador debe tener en cuenta cuál es el “hack” para poder realizar un buen producto sin restricciones por derechos de autor.

En este caso, el “hack” se divide en 4 factores que, por lo general, están relacionados dentro una misma línea en toda red social. Pero antes de entender cuál es la estrategia de todo creador de contenido debemos definir: ¿Qué es Fair Use?

Fuente: Vecteezy

Según la Universidad de Stanford (2013), el “Fair Use” es una herramienta de defensa en contra de las posibles demandas por infracción de copia a una obra protegida con derechos de autor. Es decir, si el uso del material califica como justo, no sería considerado como una infracción de copyright.

Para YouTube “Fair use o uso legítimo es una doctrina legal en donde se puede reutilizar material protegido por derechos de autor en determinadas circunstancias sin obtener el permiso del propietario de los derechos de autor”.

Ahora que sabemos el significado, conozcamos cuales son estos 4 factores:

Primer Factor: Propósito y carácter del uso

La producción es considerada transformativa si aporta una nueva expresión o un mensaje diferente a la obra original.  Sin embargo, no es atribuido “uso justo” al contenido que genera críticas o comentarios negativos al autor con intención de dañar la obra.

Segundo factor: La naturaleza de la obra protegida

La originalidad es un punto a favor, ya que manifiesta la creatividad y exclusividad de una obra. Es decir, a mayor innovación, mayor protección contra los derechos de autor. Un claro ejemplo son los contenidos de ficción, las obras nuevas y desconocidas. Por otro lado, se considera “uso legítimo” a la reutilización de una obra con finalidad informativa.

Tercer factor: La cantidad y la importancia de la parte utilizada en relación con el conjunto de la obra protegida

Un contenido con pequeños fragmentos de una obra original puede tener mayor probabilidad de “uso justo”. A pesar de ello, no garantiza el 100% del uso legal, ya que mientras más relevante sea el fragmento de la obra, menos probabilidad de “Fair Use” tendrá. Sin embargo, es considerado “uso justo”, si el análisis de la porción se manifiesta en segundo plano.

Cuarto Factor: efecto del uso sobre el mercado potencial de la obra protegida o sobre su valor

Fuente: LP Legal

La distinción con un propósito en el mercado. Es decir, el contenido no puede remplazar la obra original. En cambio, si crea una nueva categoría o un mercado distinto, es considerado uso legítimo. Un claro ejemplo son las parodias, ya que estas no están creadas para entretener al público inicial.

Si deseas corroborar esta información, aquí te dejo el link de “reglas y políticas” por YouTube: https://support.google.com/youtube/answer/9783148?hl=en#zippy=%2Cthe-effect-of-the-use-upon-the-potential-market-for-or-value-of-the-copyrighted-work

A pesar de conocer los 4 factores existen creadores que confunden erróneamente el significado de Fair Use y apelan a su contenido con las siguientes interpretaciones:

  • El dar el crédito al autor por solo colocar su nombre en el contenido
  • Publicar una renuncia de responsabilidad
  • Recalcar que el contenido no tiene fines lucrativos
  • Agregar pequeñas modificaciones o distorsiones a la obra
  • Descargar y publicar en otra plataforma capítulos de series o películas completas
  • Publicar películas fragmentadas por minutos en diferentes videos
  • Camuflar la música con derechos de autor de fondo con el contenido.
  • Conciertos grabados.

Definitivamente estas maneras son algunas interpretaciones que no son consideradas Fair Use. Por un lado, porque no cumplen con la definición de los 4 factores anteriores y por el otro, porque no hacen una buena apelación al uso justo.

En conclusión, debemos conocer cuáles son las herramientas óptimas para evitar cualquier problema con los derechos de autor. El Fair Use es un mecanismo capaz de evitar una demanda millonaria por el uso de una obra protegida. A pesar de ello, esta doctrina genera un cierto equilibrio entre autores y creadores porque, a largo plazo, ambos sacan provecho de manera indirecta. Uno como creador puede beneficiarse económicamente al seguir los 4 factores y el autor puede promover su trabajo sin invertir en publicidad o en un gran estudio de marketing. Lo interesante aquí es la gran ventaja que tienen los nuevos creadores de contenido, ya que el “uso justo” te permite usar las producciones tengas o no el permiso del propietario.

Autores
Sobre Frank Correa Arévalo

Comunicador de la Universidad Científica del Sur. Más de 3 años especializándose en la dirección y producción audiovisual. Amante del periodismo y la fotografía.

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