Diana Foronda, de 41 años, es una diseñadora, comunicadora y vocalista de Área 7, banda peruana conformada por mujeres, en la cual también participa su hermana gemela Fátima.
Su carrera musical empezó a los 15 años, después de que su mamá le ponga un profesor de guitarra.
«Él era muy ambicioso, al toque nos hizo Área 7. Son casi 26 años de carrera y no he podido dejar el grunge, Nirvana, lo perfecto y lo imperfecto. Sigo con esa pequeña rebeldía de aquellas épocas».
En 2011 fue parte de la creación del Girls of Rock, festival nacido a partir del maltrato que recibían las bandas de mujeres en festivales tradicionales. «Nos juntamos en el jardín de una de ellas y dijimos: Estamos hartas, hay que hacer nuestro festival. Nunca ha sido tan grande, pero poco a poco se fue haciendo una plataforma muy divertida».
Uno de los grandes momentos de su carrera, según ella, fue ser telonera de Guns N’ Roses en 2016.
«Mucha gente piensa que el pico de su carrera es ganar un Grammy o una gira europea, pero yo sentía que abrir para una banda tan grande era el pico del rock en el Perú. Recuerdo que ensayábamos seis horas cada dos días y que, cuando llegó el momento, estuvo súper bien tocado. El bullying que recibimos fue horrible, pero igual lo disfruté».
Su música transmite rebeldía y muchas de sus canciones tocan problemas sociales. Trabajó en relaciones públicas por algunos años y es una de las fundadoras del festival femenino Girls of Rock. Actualmente, se encuentra produciendo su primer disco como solista.
¿Cómo has podido mantener tu carrera musical por tanto tiempo?
Soy multifacética. En realidad, tocar lo tomo como un hobby serio, un proyecto que me da serotonina y me saca de mis problemas. En paralelo a la música, estudié comunicaciones y me dediqué mucho tiempo a trabajar en relaciones públicas y diseño gráfico. La mayoría cree que mi hermana y yo somos “hijas de papá”. Lo que no saben es que él no tiene mucho contacto con nosotras. He luchado con muchos trabajos al mismo tiempo, eso fue lo que me llevó al cáncer.
Lo lamento. ¿Qué te motivó a compartir públicamente que tenías cáncer?
Lo compartí porque, cuando me lo detectaron, la gente comenzó a comentar en mi Instagram que yo tenía VIH porque a alguien se le ocurrió inventárselo. Además, el diagnóstico fue muy rápido y me dio flojera comunicárselo a cada persona que conozco, así que publiqué algo chiquito. Después vinieron otras motivaciones, como la económica, porque sabía que teníamos que hacer un concierto para solventar gastos y que tenía que decirlo para que la gente vaya.
En las redes también hablas sobre las irregularidades en el sistema de salud pública.
Aquí el sistema de salud es muy precario. Recuerdo que cuando iba a empezar mi radioterapia estaba muy animada porque tenía muchas hemorragias, pero el día que fui, se malogró la máquina. Esperamos toda una semana, pero después me mandaron a clínica, porque ya no podía. Siento que todo lo que me ha pasado fue para conocer las dos realidades del país y madurar.
En una entrevista para La República dijiste que, al tener cáncer, tienes que aprender a bailar con la muerte.
Llegó un momento en que un día podía estar bien y al siguiente, hemorragia, ir a clínica. Tenía miedo de ir al baño porque si caía sangre, era clínica. Ahora siento que estoy más estable, pero hace un año estaba anémica, sin defensas, amarilla y se me caía el pelo. Entonces, esa frase significa aprender que la vida tiene un límite, que vamos a morir. Es lo que nos toca y lo comprendes cuando está por pasarte. Antes de eso te tomas el tiempo, pero cuando estás al borde de, dices: “¿Por qué no lo hice?”.
Con respecto al concierto “No Me Sueltes”, ¿qué sentiste al ver a tantos artistas uniéndose por ti?
Dos cosas. La primera es que sentí que algunos sí estaban de corazón, incluso lloraban en backstage. En cambio, otros artistas estaban más que nada por la presencia y la exposición. Yo asistí después de hacerme la segunda quimio, me encontraba con fiebre, pero sentía la necesidad de estar. Felizmente, ese concierto me permitió pagarme mis operaciones de braquiterapia.
Sé que estás realizando tu primer disco como solista. ¿Qué diferencias encuentras entre la Diana de Área 7 y la de esta nueva etapa?
La Diana de Área 7 tiene que ser muy perfecta en cuanto a performance, outfit y maquillaje. En mi proyecto solista soy más libre de decidir qué ponerme. A veces salgo pintada de calavera porque me da flojera maquillarme, te lo juro. Además, mi personalidad es así, soy bien sarcástica y me encanta el terror, aunque también soy bien disciplinada.
Al ser solista, tú misma haces tus propias reglas y ya no es un trabajo compartido.
Por supuesto, la verdad es que estaba procrastinando mucho ese proyecto hasta el día en que tuve una hemorragia muy grave y en la clínica me pregunté: “¿Qué no he hecho? Ah, mi proyecto solista”. Entonces es lo que estoy realizando ahora.
¿Cómo compones tus canciones?
Por lo general, agarro la guitarra, hago mi café y comienzo a experimentar. Primero elijo qué género quiero hacer, después grabo la línea de la guitarra y encima de eso, las líneas vocales. Me toma alrededor de una semana, pero puedo hacer una canción en un día.
Por cierto, ¿qué opinas de la música generada con IA?
No estoy muy de acuerdo con eso. La otra vez, mi productor me mostró un programa para hacer canciones llamado Suno. “A esto le falta alma”, le dije. Me parece súper peligroso. El cerebro se mantiene activo cuando creas. ¿Qué pasa si le das esa tarea a una computadora?
Muy aparte de la música, en Instagram has publicado que piensas viajar a Argentina a estudiar Psicología.
Tengo una relación muy especial con Buenos Aires. Quiero ir nuevamente, pero depende de cómo avance mi enfermedad. Si puedo vivir y estudiar allá, bacán. En caso de que tenga que recibir tratamiento aquí, lo haría vía online. Pero sí me gustaría, siento que el hecho de juntarte con alguien y escucharlo es un paso más hacia la recuperación de tu salud mental.
¿Qué otros proyectos tienes?
Sigo como paciente oncológica, el futuro para mí literalmente es incierto. ¿Qué pasa si planeo algo wow y mañana me dicen: “Oye, tienes tanto tiempo de vida”? Trato de vivir lento y seguro. Pero me gustaría hacer un documental de cómo se mantiene y nace la movida femenina. Argentina tiene su documental y su libro, Chile también, pero nosotras no. La escena peruana se merece un libro de chicas rockeras porque es bien difícil. Se deben enfrentar muchas cosas.
Sobre Camila Sánchez
Estudiante de la carrera de Comunicación y Publicidad. Me apasiona leer y escribir. Amo tocar la guitarra y pintar.







