Lucía Brozovich (25) aprendió a habitar los sets de televisión antes de descifrar sus propios miedos. Hija de la actriz y cantante Cecilia Brozovich, Lucía se viene abriendo paso en el mundo artístico por cuenta propia. Ha interpretado roles en obras como Los Milagros de la Rosa (2022), Mary Poppins (2016), Vikingos (2019) Tatiana, Fabiola (2020), Junta de vecinos (2021), Báratro (2022), Una Persona Extraña (2024), Cuando éramos tú y yo (2024), Se nace dos veces (2025), Un día como cualquier otro (2025), entre otras. Ganó el premio a Mejor Actriz de Reparto en la competencia oficial del Nuevo Teatro Julieta 2025 y fue nominada a Mejor Actriz de Reparto en los Premios Teatro en el Perú 2026.
Recientemente ha actuado en teatro para niños en el Teatro Juanita Tarnawiecki (ex Mocha Graña) e interpretó a siete personajes en una sola obra, Tradiciones en salsa verde, montada en la Sala Tovar de Miraflores.
También es creadora de ¿¡QUÉ X*** SALE!?, agenda cultural en Instagram que se actualiza diariamente y que cuenta con más de 24 mil seguidores.
¿Cuánto ha influido tu madre en tu vocación artística y en tu carrera?
Bastante. No es que haya querido ser actriz porque mi mamá lo es, pero me di cuenta de que me gustaba crear historias y personajes e interpretarlos por mi cuenta. Cuando vi cómo era el estilo de vida de mi mamá, es decir, cuando grababa alguna novela y la acompañaba al set, me hizo darme cuenta de que eso era lo que quería para mi vida. No solo como hobby, sino como carrera. En cuanto a la música, siento que ha sido un descubrimiento más personal. En general, como ya conoce el rubro, mi mamá siempre me ha aconsejado.
¿Qué es lo que más te motiva a aceptar personajes con una carga emocional tan intensa?
Es intenso y agotador cuando te toca interpretar personajes que lidian con emociones muy fuertes, pero me me gusta sentir que es un reto y que es difícil. No es fácil ponerse en los zapatos de un personaje que atraviesa momentos complicados. Actuar no es fingir, pues tu interpretación necesita venir de un lugar auténtico. Me satisface saber qué tanto puedo estirar mi rango emocional. Me hace sentir viva y humana.
En Se nace dos veces, obra testimonial dirigida por Mariana de Althaus, abordaste un pasaje complejo de tu vida cuando eras muy joven. ¿Te dio miedo quedar tan expuesta?
¿Miedo? Vergüenza tal vez. Antes de salir al escenario, ya sea para cantar o actuar, siempre siento nervios, pero me alegra compartir algo tan íntimo porque tengo la esperanza de que puedan verse reflejadas y que les sirva como catarsis. Es adrenalínico, hasta adictivo.
¿Al interpretar este tipo de historias te ayuda a entender o sanar aspectos personales?
Definitivamente. Hay personajes que son espejos de uno mismo, pero otros pueden ser completamente opuestos a lo que eres, pero siempre hay algo que te hace reflexionar. Una regla de la actuación es que no debes juzgar a tu personaje, no es lo ideal. Al contrario, tienes que defender a tu personaje porque te vas a meter en sus zapatos.
Debe ser un desgaste psicológico muy grande.
Claro, llevas a tu cerebro a niveles extremos. Llegas a pensar cosas como “yo jamás en mi vida defendería algo así¨, pero la actuación te hace entender muchas cosas. Hay mucho de shadow work, que es explorar las partes oscuras de uno mismo.
Este año recibiste una nominación en los Premios Teatro en Perú 2026. ¿Qué significó para ti?
Wow, fue muy chévere, sobre todo porque no me lo esperaba. El trabajo de actor puede ser una carrera un poco, digamos, no quiero decir ingrata, pero difícil emocionalmente porque tienes que lidiar continuamente con el rechazo. Cuando haces castings, por ejemplo, te dicen que no mil veces, hasta que una vez te dicen que sí. Varias veces me han rechazado, me he frustrado. Aparece el síndrome del impostor.
Te entran las dudas.
Claro, te preguntas: “¿acaso soy buena en esto?” Además, no siempre suele se reconoce el trabajo que haces. Entonces, ese premio fue una confirmación de que mi esfuerzo está dando resultados y que es el camino que debo seguir. Sé que no debería haber esperado un premio para tener esa certeza, ya que hago lo que hago por me apasiona, pero ayuda.
¿Qué podrías decirle a quien quiere arriesgarse?
Si algo realmente te apasiona, te hace bien y puede servir a los demás, no dejes que el miedo te limite. Hazlo y punto. Te cuento algo: me gusta nadar en el mar. Me trepo al muelle, al punto más alto y me lanzo. Es bien alto y, cuando miras hacia abajo, sientes un vacío. Notas que el cuerpo no quiere avanzar, que hay una pared invisible entre tú y el agua. Mientras más tiempo pasas arriba pensando en si saltar o no, peor es, porque más ansiedad te da. Te sudan las manos y aparece el miedo, pero no hay que pensarlo mucho porque una vez te lanzas al agua y sales, te sientes muy bien. ¡Lo hiciste! ¡Venciste ese miedo! Es genial.
Sobre Blanca Capcha
Estudiante de Comunicación y Publicidad. Amo todo lo relacionado a expresión creativa y con impacto social. Disfruto tejer, pintar, escribir, salir a caminar muy lejos y, sobre todo, conversar durante horas.







