Tengo 19 años y la marinera norteña ha formado parte importante de mi vida desde que tengo uso de razón. Más allá de ser una danza considerada Patrimonio Cultural de la Nación en Perú por el Estado, ha sido un espacio donde puedo estar en completa tranquilidad.
Cada vez que bailo marinera u otra danza, me desconecto de los problemas y concentro únicamente en la música. Esa sensación de libertad y calma es precisamente la razón por la que muchas personas optan el baile como escape de la realidad. Es un refugio emocional para jóvenes como yo.
De acuerdo con la Royal Academy of Dance, la danza impacta positivamente en la salud física de los jóvenes, así como su bienestar emocional, habilidades sociales y éxito académico, ya que permite desarrollar disciplina, concentración y seguridad personal.
Asimismo, Dance Motion recalca que bailar ayuda a liberar tensiones y conectar con uno mismo de una manera única, convirtiéndose así en una herramienta importante para reducir estrés y mejorar la salud mental.
De acuerdo con Bupa Salud, el baile ayuda a mejorar el estado de ánimo porque el cuerpo comienza a liberar endorfinas y neurotransmisores que generan sensaciones de felicidad y bienestar. Cada movimiento reduce el cortisol, hormona asociada al estrés, permitiendo que las personas se sientan más tranquilas y relajadas.
Hay que tener en cuenta los jóvenes representan un grupo muy sensible al estrés y la ansiedad. De hecho, quienes tienen entre 18 y 29 años son “los que más consultas realizan a la Línea 113, opción 5, sobre salud mental y prevención de adicciones”. En ese sentido, el baile es en una alternativa saludable para desestresarte y expresar emociones.
En mi caso, el baile me ayudó a sobrellevar la muerte de mi abuelo y el impacto que la pérdida tuvo en mi piel debido al estrés. Cada vez que bailaba, me olvidaba de todo ese dolor.
Por otro lado, el baile fortalece la autoestima de muchos jóvenes, en una época donde las redes sociales generan constantemente inseguridades y presión social.
Según Mayo Clinic, el uso excesivo de redes sociales puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión y una percepción poco realista sobre la vida y el cuerpo de otras personas. Bailar marinera norteña me permitió dejar de lado muchas inseguridades y sentirme bien conmigo misma.
Sin embargo, aunque el baile es beneficioso, conlleva a riesgos de lesiones como esguinces de tobillo, lesiones de rodilla, dolor lumbar, causado por un mal calentamiento que se realiza antes de bailar.
Además, la preparación para un concurso de baile implica de ensayos intensivos, trabajo en equipo y presión por obtener buenos resultados, lo que puede ocasionar que aquello que normalmente es un espacio de bienestar emocional, pasa a convertirse en una fuente de estrés físico y presión emocional.
Yo misma lo viví en enero de este año durante mi preparación para el 66° Concurso Nacional y 16° Mundial de Marinera 2026. Los ensayos constantes y la presión por lograr buenos resultados hicieron que me abrumara un poco y pensar siempre en conseguir el campeonato.
Por otro lado, aún existen prejuicios y estereotipos alrededor de la danza, especialmente relacionados con el género.
A menudo, a los niños se les limita de practicar algún baile o danza porque todavía persiste la creencia de que ciertas actividades artísticas “no son para hombres”. Según Stardanze, las familias no logran aceptar que el hijo se quite ese papel de “macho” y el cambie el fútbol por una actividad artística.
De igual forma, no es raro que alguien piense que bailar es una pérdida de tiempo. Lo sé, pues me lo han dicho.
¿Cómo explicar que una presentación de baile de 3 minutos tiene detrás años de preparación?
Sobre Samantha Arévalo
Estudiante de Comunicación y Publicidad. Soy una apasionada bailarina, amante de los libros de romance y disfruto aprender nuevas cosas.







