En pleno confinamiento por el Covid-19, comencé a ver anime nuevamente -lo hice cuando era niña, pero con poco impacto- sin darme cuenta de que cade vez veía más y más de estas historias.
Historias como Bungou Stray Dogs, Vinland Saga y Frieren produjeron tal impacto en mí que, de cada uno, aprendí que puedo seguir lidiando con mis problemas -en mi adolescencia sufrí depresión y baja autoestima- y que debo de vivir plenamente y en paz con quienes me rodean, así como disfrutar los pequeños momentos de la vida.
Una explicación la tiene Antonio Siciliano, trabajador social clínico y fundador de Michigan Counseling and Referral Services, quien señala que ver a alguien luchar con problemas similares a los nuestros hace que nos identifiquemos. Además, ayuda a no sentirnos tan solos en nuestra lucha y a desarrollar empatía hacia los demás.
Ser parte de un fandom te permite compartir tus gustos y preferencias, en este caso sobre la animación japonesa, además de construir dentro de ti un sentido de identidad y pertenencia.
En ese sentido, Fiona Yassin, fundadora y directora de The Wave Clinic, menciona que las personas, al sentirse aceptadas en un grupo social, se benefician significativamente en cuanto a salud mental.
No es exagerado afirmar que en el anime hay con historias con mensajes significativos.
Bungou Stray Dogs, uno de mis animes favoritos, me ayudó a comprender que tengo un propósito en el mundo y que puedo seguir viviendo, incluso si siento que no. “Esta historia no es para personas que son buenas viviendo”, menciona Kafka Asagiri, autor de dicha obra. De no ser por este anime, me habría hundido en la depresión.
Lo cierto es que esta obra me condujo a historias similares. En Vinland Saga, por ejemplo, los personajes mencionan constantemente que “nadie tiene enemigos”. Una frase que resume toda una filosofía de vida: perdonar a quienes nos lastimaron y buscar la paz sin causar daño a nadie. Solo así seremos capaces de alcanzar una vida plena y estar en paz con nosotros mismos y con quienes nos rodean.
Frieren, por su parte, es una bella obra que te enseña a valorar lo simple de la vida y disfrutar de cada momento. Lo cual, creo que muchos lo están dejando de lado, debido que al estar trabajando, estudiando o preocupándonos por lo que nos pasa, olvidamos de disfrutar aquellos momentos simples que la vida nos da y que no valoramos por estar ocupados.
Estas historias, personajes, animación nos entretienen y nos ayudan, pero hay quienes creen que el anime no hace más que perturbar o influir negativamente en las personas.
Dhruva Koranne, psicólogo y terapeuta de Mind Voyage, señala que el anime puede traer efectos tanto positivos como negativos. Si bien puede ayudar a sobrellevar los problemas, también puede conducir al escapismo, donde evitamos los problemas de la vida real y sentir que estamos en un mundo utópico. Además, al estar constantemente expuestos a este tipo de animación, existe la posibilidad de generar adicción, disminuir la productividad y desarrollar problemas de insomnio.
Lo cierto es que anime no tiene el mismo impacto en todas las personas, pero logró cambiar mi vida y salvarme de mis problemas al hacerme comprender, mediante sus diversas historias, que debo disfrutar el simple hecho de estar viva.
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Sobre Andrea Peve
Estudiante de Comunicación y Publicidad. Me encantan los gatos, la música electrónica y el anime. Disfruto tomar fotos a mis amigos y conocer a nuevas personas porque puedo aprender de ellas.







