
Solange Martínez es comunicadora y fundadora de Armónica -de la que ya no sigue a cargo desde 2021- y Essentia -su nuevo emprendimiento desde 2024-, dos cafeterías que, además de promover una alimentación saludable, se convirtieron en espacios virales en redes sociales. La cuenta de Instagram de Essentia tiene 35 mil seguidores, mientras que la de Solange supera los 119 mil.
Sin embargo, reconoce que el camino no ha sido fácil para ella. En ese proceso, aprendió a soltar, confiar y crear desde la honestidad. Hoy, más que hablar de éxito, quiere enfocarse en la coherencia entre lo que vive y lo que comunica, de seguir creciendo y conectar con propósito.
Armónica no solo se convirtió en una de las cafeterías más populares de Lima, sino también en un referente en redes sociales. ¿A qué crees que se debe ese impacto?
Armónica no habría sido lo que fue sin el uso estratégico de las redes sociales. En ese momento, no era común que un espacio físico se volviera tan compartible, pero yo quería que el lugar fuera tan bonito que la gente quisiera publicarlo. Y así fue. Todo eso lo logré gracias a lo que aprendí en mi carrera: comunicar una marca, transmitir una experiencia y conectar desde lo emocional.
Habiendo logrado tanto éxito con Armónica, ¿cómo fue para ti cerrar esa etapa en 2021?
La verdad, nunca pensé en dejar Armónica, pues fue como mi bebé durante siete años. Pero a veces hay que parar para avanzar. Sentí que era momento de enfocarme en nuevos proyectos. Aunque fue emotivo, también fue una oportunidad para reinventarme.
Essentia nace en 2024 como una nueva propuesta de comida saludable y brunch diario. ¿Qué la diferencia de tus proyectos anteriores y qué quieres que las personas vivan al visitarla?
Essentia es una versión 2.0 de Armónica: mantiene su esencia, pero suma todo lo aprendido en el camino. Es un espacio para compartir lo que me apasiona: una vida más consciente, saludable y bonita. Quiero que las personas lo vivan como una experiencia, no solo por lo que comen, sino por cómo se sienten estando ahí.
Luego de la pandemia, ¿cómo crees que ha cambiado el estilo de vida y los hábitos de las personas?
Ha sido un cambio de locos, en verdad. Siento que, después de la pandemia, mucha gente tomó más conciencia sobre su salud. Uno, porque se dieron cuenta de lo importante que es cuidarse; y dos, porque muchos empezaron a moverse más, a hacer ejercicio, a buscar opciones que les hicieran bien. La alimentación se volvió clave, porque al final es el 70% del proceso, y el otro 30% es metabólico.
Eso dice mucho.
Hoy la gente no solo quiere comer saludable, también busca lugares bonitos, con estética, con una propuesta pensada desde el bienestar. Hay una tendencia fuerte hacia eso. Mira la cantidad de espacios conscientes que han aparecido en Lima en los últimos años.
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Tus cafeterías se viralizan sin pedirlo. ¿Cuál crees que es el secreto para que las personas quieran compartir su experiencia sin pedirlo?
Creo que a las personas les encanta subir todo, y me incluyo. Cada quien elige qué mostrar. En mi caso, no muestro mucho de mi vida personal, pero si voy a una cafetería y la comida se ve bonita, lo subo. A todos nos gusta mostrar lo que comemos. Si el lugar es bonito, estético (aesthetic) y la comida rica, no hace falta pedirlo: la gente lo comparte sola.
¿Qué tan importante es para ti la coherencia entre tu estilo de vida y lo que comunicas como marca a través de tus cafeterías?
No podría llevar un estilo de vida diferente al que comunico, aunque no creo que sea una obligación para todos. Conozco gente que practica un deporte o lleva cierto estilo, pero no lo vive realmente, y está bien así. Sin embargo, vivirlo de verdad abre muchas oportunidades y crea conexiones auténticas. Por eso Armónica nació de mi experiencia personal, porque aprendí que la comunicación auténtica proviene de lo que realmente vives.
¿Querías reflejar tu estilo de vida desde el inicio en tus cafeterías?
Sí, totalmente. Quería compartir lo que cocinaba en casa cuando empecé a comer saludable. Llevé mi día a día a Armónica, y mi primera carta era literalmente lo que preparaba para mí. Eso me ayudó mucho, porque desde ahí comenzó todo: compartir lo que realmente vivía y lo que me funcionaba, y eso fue lo que hizo que la gente conectara.
¿Sientes que tu trabajo hoy también inspira a otros a reinventarse?
Sí, creo que sí, especialmente ahora, con toda la experiencia que he acumulado. También me inspiro mucho en otras personas. Para mí, la clave está en brillar, pero también en ayudar a que otros brillen. Hay espacio y oportunidades para todos. A veces uno inspira sin darse cuenta, y a la vez se deja inspirar. Eso es lo bonito: se crea una comunidad donde compartimos, crecemos y nos impulsamos mutuamente.
En varias entrevistas mencionas que no se empieza de cero, sino de nuevo.
Para mí es una frase muy poderosa. Es que nunca empiezas de cero, ya que vienes con todo tu know-how, todo lo aprendido, los errores, los aciertos. Pasé siete años construyendo algo que me enseñó muchísimo, y ese conocimiento me acompaña siempre. Hoy sé que puedo volver a empezar las veces que sea necesario, pues tengo las herramientas. Lo más valioso es que, cuando realmente crees en ti, la vida te muestra que cada nuevo comienzo es una oportunidad para crecer. No se trata solo de resistir el cambio, sino de abrazarlo con confianza.
El éxito es para ti…
Simplemente trabajar en lo que hago y creer en ello. Cuando haces eso, lo demás viene solo.

Sobre Joyce Tarazona
Estudiante de Comunicación y Publicidad. Me apasiona crear contenido, trabajar con marcas y organizar eventos. Disfruto ver series, explorar tendencias digitales y desarrollar proyectos creativos con impacto social.