Si hace unos meses alguien me hubiera preguntado dónde queda Cabo Verde, no habría sabido qué responder. Como muchas personas, nunca había escuchado hablar de este país africano. Sin embargo, este Mundial 2026 hizo que millones de personas voltearan a verlo.
Lo que empezó como curiosidad se convirtió, para mí, en una historia interesante del fútbol. Mientras la mayoría hablan de selecciones favoritas como Argentina, Francia o Brasil, yo quería saber por qué un país tan poco conocido había llegado hasta allí.
Cabo Verde es un archipiélago formado por diez islas ubicado en el océano Atlántico, frente a la costa occidental de África, con poco más de medio millón de habitantes. Por eso me sorprendió verlo jugar contra potencias del fútbol.
Al principio pensé que había clasificado solo porque el Mundial ahora cuenta con 48 selecciones, pero me equivoqué. Cabo Verde consiguió su clasificación por mérito después de jugar eliminatorias africanas, terminar en primer lugar y superar a una selección con historia como Camerún.
Asimismo, llamó mi atención la conformación de esta selección. A diferencia de países con auspicio y presupuesto, Cabo Verde buscó jugadores de una manera peculiar. Uno de ellos fue Roberto ‘Pico’ Lopes, defensa nacido en Irlanda e hijo de padre caboverdiano. La federación lo contactó a través de LinkedIn para invitarlo a jugar con el equipo nacional.
Cuando leí eso no pensé que fuera posible. Es que estamos acostumbrados a escuchar que grandes clubes que descubren jugadores mediante academias.
Me gusta la identidad del equipo. Muchos de sus futbolistas nacieron o crecieron en países europeos como Portugal, Francia, Países Bajos o Irlanda. Aun así, decidieron representar a Cabo Verde porque es el país de sus padres o sus abuelos.
Decisión emotiva, ya que demostraron que el fútbol también puede ser una forma de mantener vivo el vínculo con las raíces. En tiempos donde muchas decisiones deportivas están influenciadas por el dinero o la posibilidad de ganar títulos, ellos eligieron defender una camiseta que pocas personas conocían y apostar por un proyecto que parecía imposible.
El arquero Josimar José Évora Dias, mejor conocido Vozinha, también ha estado en boca de todos. Si bien juega en segunda división y tenía 37 mil seguidores en Instagram, su actuación destacada en el Mundial le ha hecho ganar 29 millones de seguidores. Tiene 40 años.
A pesar de ello, su mamá no había podido viajar desde un inicio para verlo jugar debido a las dificultades económicas y problemas para sacar el visado.
Noticia que hace pensar que, muchas veces solo vemos al futbolista celebrando dentro de la cancha, pero no vemos a fondo todo lo que tienen que sacrificar para llegar hasta allí. Detrás de cada jugador hay familias que apoyan, esperan y hacen esfuerzos.
Esas son el tipo de historias que hacen que un equipo conecte con su hinchada, más allá del resultado.
Además, el juego de Cabo Verde tuvo bastante impacto. Eso prueba que todavía existen oportunidades para países pequeños.
Esta tampoco sería la primera vez que el fútbol muestra una historia así. En otros mundiales también hubo selecciones consideradas pequeñas que también sorprendieron a la hinchada, como Marruecos (llegó a semifinales en Qatar 2022) o Costa Rica (alcanzó cuartos de final en Brasil 2014).
En este Mundial 2026, Cabo Verde inspiró a más selecciones emergentes a creer que también pueden competir y romper con esa idea de que la historia del fútbol ya está escrita. Eso es lo que hace tan especial a este deporte, esa posibilidad de que un equipo al que nadie prestaba atención termine sorprendiendo al mundo entero.
El camino de este país hasta esa instancia tampoco fue sencillo. Integró el grupo H junto a España, Uruguay y Arabia Saudita. Tras haber empatado con las 3 selecciones, pudo clasificar como segundo del grupo, dejando fuera a Uruguay y Arabia Saudita
Cabo Verde no logró clasificar a los octavos de final tras caer 3-2 Argentina en el tiempo suplementario. Durante 120 minutos hizo sufrir a una de las selecciones más fuertes y demostró que estaba preparado para jugar al más alto nivel. Partido que para muchos aficionados fue uno de los mejores del Mundial, pues nos dio intensidad, emoción y bastantes nervios que se vivieron hasta el último minuto.
Al final quedó eliminado, lo sabemos, pero Cabo Verde tenía otra misión: hacer sentir orgulloso a su país. Y lo logró.
Sobre Carol Flores
Estudiante de Comunicación y Publicidad.







