Con 31 años, Alessandra Belaunde es una de las influencers peruanas más reconocidas. Cuenta con más de 243 mil seguidores en Instagram y varias de sus publicaciones han superado los 100 mil likes, cifras que alegrarían a cualquier social media manager.
¿Claves de su éxito? Una podría ser que, a diferencia de otros creadores de contenido que apuestan por producciones elaboradas, Belaunde ha construido una comunidad basada en la naturalidad, la espontaneidad y la interacción constante con sus seguidores.
Estudió Fashion Business en el prestigioso Istituto Marangoni y tiene una Maestría en Relaciones Internacionales. Actualmente, Además de dedicarse al mundo digital, también lidera proyectos como KOMODA -ropa cotidiana y casual- y El Closet de Ale -iniciativa benéfica que recauda fondos y donaciones para distintas organizaciones-.
Detrás de las publicaciones virales, las campañas publicitarias y su comunidad, Belaunde reconoce que las redes sociales también implican exposición constante, críticas y la posibilidad de que cualquier contenido termine convertido en meme o debate nacional. Le ocurrió, de hecho, semanas después de realizar esta entrevista, a raíz una colaboración con una marca de retail.
¿Cuán difícil es seguir siendo tú misma cuando tu vida también es tu trabajo?
Como no tengo filtros, me resulta muy fácil seguir siendo yo misma. No tengo un contenido muy pulido, pero, igual, sé qué cosas grabo y qué no. Por ejemplo, no publico imágenes de mi familia. De hecho, la maternidad me ha hecho muy cuidadosa con la cara de mi hija, con su imagen y con no exponerla. Pero mi esencia, mi forma de hablar y todo ello sigue igual.
¿Alguna vez sentiste que grababas más momentos de los que realmente vivías?
No. Lo que sí siento es que paso mucho más tiempo pegada a mi celular, contestando mensajes e interactuando con mis seguidores. Entonces, quizás no grabo tanto, pero sí me tomo tiempo para responder a la gente.
¿Por qué crees que las marcas conectan más con contenidos espontáneos que con videos muy producidos?
Porque la audiencia se da cuenta que es más original. Mientras más original, menos elaborado y menos producido sea, resulta más relacionable con el ser humano en general. Existe una conversión real y superior, demostrable con las métricas, generada por una publicación auténtica.
¿Qué sentiste cuando perdiste tu cuenta de Instagram y tuviste que empezar de cero?
Tenía mucho miedo. Al comienzo no quería recuperarla, pero tardé un mes hasta que decidí crear una nueva cuenta. Al comienzo todo era blanco y negro porque estaba como en un duelo, pero dije «todo pasa por algo». Siento que no fue duro, pues los que me seguían, aún estaban ahí. Ellos hicieron que siguieran mi nuevo Instagram. De hecho, siento que en esta nueva cuenta, aunque ya no es tan nueva, mis seguidores son mucho más leales.
¿Qué publicación tuya ha logrado un impacto que nunca imaginaste?
La primera foto del nacimiento de mi hija Sofía tuvo 120 mil likes, lo cual me pareció una locura.
¿Qué aprendiste sobre internet después de que se hiciera viral la cartera estilo Gamarra?
Aprendí que mientras más natural y auténtico sea algo, mejor funciona. Fue un video que grabé mientras mi amigo hablaba por teléfono, pero al publicarlo comenzaron a hacer trillones de videos sobre eso, salió en las noticias y lo empezó a replicar gente muy famosa. La cartera se agotó y hasta el material de lo que estaba elaborado subió de precio en el mercado. Además, fue un video bonito porque al final solo mostraba qué había dentro de mi cartera, y esa cartera tenía algo muy cotidiano en la vida del peruano. Realmente, cuando publicas en redes sociales, no tienes idea de todo lo que puede llegar a generar.
¿Qué diferencia hay entre cómo vives un momento y cómo internet lo interpreta?
Las personas interpretan las cosas en base a sus creencias, su crianza o filosofía de vida. De hecho, lo que publicas no siempre será interpretado como quieres. Entonces, hay que ser muy cuidadosos y entender que todo puede generar una interpretación positiva o negativa. Solo queda actuar desde el buen corazón, siempre pensando en positivo, sin querer ofender ni hacer daño a nadie.
¿Cómo manejas cuando algo tuyo termina convertido en meme o debate?
La gente hace memes de ti si te equivocas en algo, si te expresas mal, si haces una mueca, en fin. Hay personas a las que le gusta más verte abajo que arriba y no solo en internet, sino también en el trabajo, el colegio o cualquier lugar. Estar en redes sociales implica ser juzgadas, así que me toca aceptarlo.
¿Qué aprendiste sobre ti misma gracias a las redes sociales?
Soy una persona a la que le encanta contestar, responder y crear un vínculo con la gente. También me gusta enterarme de cómo están las personas. Tengo muchas amigas que tienen personas encargadas de responder a sus seguidores en lugar de ellas, pero a mí me gusta hacerlo personalmente. Tengo seguidores que me cuentan cosas como «yo di a luz ese día» o «tengo este dolor», y cuando me los encuentro en la calle o donde sea, ya no son desconocidos.
¿En qué momento te diste cuenta de que tu comunidad podía ayudar más allá de las redes sociales?
Siempre que tener una audiencia grande te permite llegar a más personas. El Closet de Ale es una clara demostración de eso: la gente dona, compra y ese dinero también se dona. Entonces, se crea una cadena de apoyo, todo gracias a la comunidad. No hay tanto orden ni logística, es algo muy cíclico: llega la ropa, se cuelga, se graba y se vende. Hemos desarrollado una manera de hacerlo súper rápida y eficiente, sin perder tiempo.
*Conversación realizada en mayo de 2026 para el curso Técnicas de Entrevista 2026-1
Sobre Dayana Maldonado
Estudiante de la carrera de Comunicación y Publicidad. Me interesa el periodismo y la publicidad. Mi pasión es el baile, amo el arte y me encantan los animales.







