Por Martín Quintana febrero 14, 2026

Estamos a dos meses de las elecciones generales. El aire se siente denso, se percibe el escepticismo total de todos los ciudadanos. El calor de la capital no se siente solo en lo climático. Es también la fiebre de un pueblo hostigado y enfermo que se arrastra hacia las urnas.

Camino por las calles de Lima y veo incontables carteles y propagandas de los más de 30 candidatos que han empapelado todo, prometiendo cielo y tierra para obtener un voto. 

La banda presidencial dentro de la última década ha pasado de hombro en hombro como si quemara. Aquella tela reposa ahora mismo sobre José Jerí, el número 8 en una década (contando desde PPK).

Jerí debería ser el encargado de cerrar el ciclo político más inestable de toda nuestra historia política, pero, al parecer, tendremos sorpresas. 

Durante las últimas semanas, el panorama del mandatario se complica como el de sus predecesores.

Se le ha visto en reuniones con nula transparencia, encapuchado, en horarios y fechas inusuales, en locales de empresarios como Zhihua Yang, quien, según El Comercio, tiene a sus más de 16 empresas participando en contratos con el Estado peruano, en diversos rubros. 

Para colmo, se suma un cuestionamiento: contrataciones irregulares de mujeres jóvenes. 

Según una investigación de Cuarto Poder, con datos corroborados con el portal de Transparencia, se han registrado ingresos de varias señoritas al despacho presidencial, en horarios nocturnos y, en algunos casos, dichas visitantes pasaron la noche entera. 

Las visitas fueron “fructíferas”, ya que, semanas después de dichas reuniones, las mujeres implicadas obtuvieron órdenes de servicio en los diversos ministerios y entidades, sin contar con la experiencia técnica requerida para el puesto.

¿Será que el Estado es una agencia de empleos para quienes tienen cierto poder como Jerí?

Lo cierto por ahora es que las citaciones por parte de la Comisión de Fiscalización del Congreso no han servido para que el presidente esclarezca estas situaciones.  

Jerí, más bien, insiste en que “las practicas del pasado son las prácticas del pasado”. Sin embargo, a estas alturas puede salir muy caro políticamente el subestimar a un pueblo que tiene a varios expresidentes en la cárcel y numerosas autoridades involucradas en casos de corrupción.

Espero que el olfato del ciudadano peruano se haya agudizado de tanto respirar la misma podredumbre de inestabilidad política.  

Las nuevas elecciones generales serán el 12 de abril. Investigar y ponernos en el papel para analizar a todos los candidatos a la presidencia será clave si verdaderamente queremos un cambio. En nosotros está el no volvernos a el cuento chino que los candidatos intentan hacernos tragar.

Tags:
Autores
Sobre Martín Quintana

Estudiante de Comunicación y Publicidad en la Universidad Científica del Sur. Amante de la escritura que deja huella y de la fotografía que narra historias. Disfruto de la música, me nutro de cada nueva experiencia y creo firmemente en el poder de las voces que buscan un cambio. Comprometido con la justicia social y con construir un impacto real en un país que clama por acción.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*