Melissa Siles tenía seis años cuando su mamá le enseñó a dibujar un perro salchicha. Fue un gesto sencillo, casi rutinario, pero para ella fue como recibir la llave de un reino prohibido. Desde ese día, no pudieron quitarle el lápiz de la mano. Más que capricho infantil, era una estrategia de supervivencia, sobre todo porque siempre fue un niña tímida. En alguna entrevista ha dicho que le era más fácil hablar mediante sus dibujos.
El arte y el amor por las historias le viene de familia. Su madre es arquitecta, su abuela era ceramista y a su padre le gustaba leerle. Estudió Diseño Gráfico en PUCP y cursó una maestría en Dirección de Arte por la Universidad de Ingeniería de Barcelona.
A sus 32 años, Melissa es una destacada ilustradora y artista gráfica que ha trabajado en proyectos como Lynch before Netflix: Ocho atmósferas ilustradas en las películas de David Lynch (2020), Cocinando con palomitas: 100 recetas icónicas del cine y la televisión (2023), Incas: una gran historia (2023), Festín: Recetas y superalimentos del Perú (2023), Phillip Chu Joy: La diversión es un negocio serio (2024), Culturas milenarias del Perú (2024), Perú Virreinal (2025), Atlas de la Amazonía (2025), entre otros.
Parece que viajas con relativa frecuencia.
Este año he estado en bastantes lugares. Estuve a comienzos de año en Italia. Luego viajé con mi novio a Amsterdam, Berlín y Londres. Y acabo de estar en el Hay Festival en Arequipa, fue súper interesante. Fuimos un grupo de tres personas para presentar el libro Perú Virreinal en el Hay Festivalito, que es la versión para niños.
Estuviste en la Feria Internacional de Ilustración Infantil en Boloña, Italia.
Así es, participé con unas ilustraciones de un proyecto personal sobre mi gata, una serie de imágenes que se llama La Mascota. Fui seleccionada por un jurado y pude viajar a Boloña para la exposición y todo. Eso fue algo diferente a lo que hago normalmente.
¿Te interesa el folclore de las regiones que visitas?
Por supuesto. Crecí varios años en Piura y siento que eso marca los temas que me interesan, sobre todo en mis obras personales: los animales, lo rural, los espacios compartidos por niños y otras criaturas.
Buena parte de tus trabajos están orientados al público infantil. Supongo que entiendes la importancia pedagógica que tiene ese proceso para los pequeños.
Sí, totalmente. Siempre fui una niña a la que le gustaba leer y daba bastante importancia a las imágenes.
Tienes una relación bastante estrecha con los cuentos.
Sí. Desde pequeña me gustaba escribir cuentos. A veces viene primero el cuento y después los dibujos. A veces es al revés, pero siempre necesito tener las dos caras para saber lo que quiero ilustrar. Nunca pensé que sería ilustradora de cuentos infantiles.
¿Crees que el dibujo es importante para los niños?
Sí. Lo que ocurre es que a los chicos les enseñan a dibujar copiando referencias o, en otras palabras, partiendo de la realidad y representando las cosas tal cual se ven en el mundo físico, pero lo cierto es que no todos vemos las cosas de igual manera. Por ejemplo, la imagen que tú tienes de árbol es diferente a la que yo tengo de árbol: de repente tú imaginas un pino y yo más bien un roble. Entonces, el trabajo del ilustrador infantil consiste en evitar un poco esta idea y más bien hacerlo más personal y contrastarlo con la mirada e imaginación ajena. Eso es mucho más interesante y expresa más que la foto de un árbol.
Como el elefante dentro de la boa en El Principito, ¿no?
Tal cual.
¿De dónde obtienes inspiración?
De películas y obras clásicas. Me gusta mucho ir a museos. No suelo revisar tanto otros trabajos de ilustración, trato que mis fuentes sean otras disciplinas, como para no caer en la repetición. También me gusta salir a caminar, ya que así, a veces, se me ocurren cosas o pienso mejor. No quiero estar sentada en el escritorio esperando que vengan las ideas o la inspiración.
¿Qué más nos recomiendas ver?
Las películas de David Lynch, un director de cine que empezó como pintor. De hecho, su afán por la dirección apuntaba a que sus pinturas se muevan. Su obra habla un poco de lo que conversamos sobre los árboles. Recomiendo a la argentina Mariana Enríquez, que escribe muchos cuentos de terror, pero es un terror como muy latinoamericano que toma elementos reales, pero con un toque mágico. Oscar Wilde me gusta mucho también. En pintura me gusta Van Gogh y los impresionistas. Eran muy observadores y solían plasmar colores que no necesariamente estaban en la realidad. Más que representaciones fieles, sus obras son interpretaciones muy cargadas con la sensibilidad del autor.
¿Recomendarías a la gente que haga arte?
Claro, que integre cualquier tipo de arte a su vida, pintura, ilustración, en fin, pues eso brinda mucha sensibilidad de otro nivel. Si tienes una vida laboral rutinaria, el arte resulta bueno porque te hace pensar un poquito más en algunas cosas.
Hay quienes ven el arte como sinónimo de elitismo.
Cuando consumimos arte no debemos sentirnos limitados. O sea, un cuadro famoso no te tiene que gustar porque es famoso. Más bien, míralo desde tu punto de vista: ¿te gusta o no te gusta? No tienes que ser un experto para consumir arte, disfrutarlo o entenderlo. Solo hay que dejarse llevar y comentarlo con otras personas, cosa que también es muy bonito.
El Perú es un país con bajos índices de lectura. ¿Qué propones para resolver el problema?
Me gusta pensar que mi trabajo ayuda un poco a que los chicos se acerquen a la lectura. En los últimos años he ilustrado libros informativos y siento que hacer atractiva la información, mediante recursos como la ilustración, hace que muchos niños se acerquen más a los libros. Durante un montón de tiempo no teníamos este tipo de libros que narren visualmente temas como historia del Perú o ciencia. Creo que hago los libros que me hubiera gustado leer cuando era niña.
*Entrevista realizada en noviembre de 2025 para el curso Técnicas de Entrevista 2025-2.
** Edición: César Becerra
Sobre José Otiniano
Estudiante de Comunicación y Publicidad.











