Por Micaela Aza y Jesús Uribe y Yadhira Uribe agosto 21, 2025

Abrumado por ser invidente, Américo, 56 años, no salía de casa. Al no ser autónomo, pedía ayuda a sus hijos para transportarse o que le lean la información que le llegaba al celular. Usaba bastón con vergüenza, malestar que puede comprender Alex, con 18 años, diabetes, hipertiroidismo, además de una visión que se deteriora cada vez más por razones médicas. Al igual que Américo, Alex pasó mucho tiempo sin salir de su hogar.

Similar es la historia de Miguel Ángel, 26 años, a quien le detectaron neuritis óptica, inflamación del nervio óptico que puede causar reducción repentina de la visión, cuando estaba en la escuela de policías, hace dos años. Como dicha condición era incompatible con la carrera policial, le dieron de baja. Miguel Ángel estaba a punto de graduarse. 

¿Cómo ser independiente si ya no puedes ver? ¿De dónde sacas las ganas para seguir con tu vida?

Lo cierto es que, para los tres, la Institución Educativa (I.E.) Luis Braille marcó un antes y un después. Américo ya no consulta a nadie para comprender su mensajería ni para salir de casa, Alex ha desarrollado una autonomía al margen de su condición médica y Miguel Ángel pudo adaptarse a su ceguera para iniciar un nuevo camino.

Donde aprender no depende de los ojos
Fundada en 1941 por un grupo de jóvenes invidentes, la I.E. Luis Braille educa a niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores con ceguera y otras discapacidades. Ubicado en la Avenida Maestro Peruano, Comas, Luis Braille es el único colegio público especializado en educación para invidentes del Perú. 

Las modalidades que ofrece la institución son: Centro de Educación Básica Especial (CEBE), para inicial y primaria; Centro de Educación Básica Alternativa (CEBA), secundaria; y el Centro de Educación Técnica Productiva (CETPRO), que brinda talleres de masaje, digitopuntura, música, computación, artesanía e historia de la escritura.

Buena parte de los alumnos con discapacidad visual suele tener baja autoestima, depresión y dificultades en casa. Sin embargo, la educación allí les provoca un cambio radical. “Lo primero que se les enseña es el manejo del bastón para que logren autonomía en el transporte público y en la calle”, menciona Alfredo Zárate, director de la institución. 

David, estudiante de 22 años y de baja visión, no conocía sobre bastones ni escritura braille, hasta que llegó a este colegio. “Tenía miedo a salir a la calle por el temor de chocarme con la gente, de golpear a alguien y que me insultara”, admite, a pesar de que la ley general de la persona con discapacidad protege a personas como él. Lo cierto es que David ya no tiene miedo de salir, incluso de noche. 

La recuperación de la autoestima se pone manifiesto en actividades que cualquiera pensaría que un invidente ya no podría realizar. En ese sentido, estudiantes actuales como egresados destacan en fútbol, pero también en natación y otros deportes.

“¿Cuáles son los intereses, las expectativas y las dificultades de un estudiante con discapacidad visual? Lo sé yo, porque lo he vivido”, afirma Alfredo Zárate Chávez, el actual director de la institución educativa.

Zárate ha luchado contra el abandono estatal y promovido una educación que no solo instruya, sino que brinde autonomía y dignidad a quienes, como él, han tenido que adaptarse a una nueva forma de ver el mundo. Dato no menor: Manuel Romero, portero y jardinero de la institución por más de 20 años, asegura que todos los directores que han pasado por Luis Braille han sido invidentes.

Cuando la ceguera no está adentro, sino afuera
Se esperaría que los alrededores de Luis Braille cuenten con sistemas inclusivos para facilitar la movilidad del alumnado. Sin embargo, los estudiantes deben enfrentar obstáculos para asistir a clases. Apenas hay dos letreros oxidados con escritura braille colocados en semáforos a los costados de las pistas. Uno de ellos dice “Avenida / Túpac Amaru / Cuadra 3 / Bajada”, por lo que es usual que los alumnos lidien con la indiferencia hasta que alguien les brinde una mano para cruzar.

En vez de veredas con texturas diferenciadas, rompemuelles o semáforos sonoros que avisen cuándo cruzar, hay carros mal estacionados, veredas estrechas y elementos que a una persona invidente le podría causar desde retrasos en su desplazamiento hasta accidentes. De hecho, durante una visita presenciamos un choque entre dos unidades de transporte público a cuatro cuadras de la institución, en la avenida Túpac Amaru. Esta vía, que cruza Maestro Peruano, no es para nada amigable para una persona con discapacidad visual.

Dentro de la institución, hay otros problemas. Si bien se esfuerza por cubrir las necesidades de todos sus alumnos y profesores contando con una imprenta propia, solo una impresora braille no puede suplirlas con facilidad sin el apoyo del Ministerio de Educación (Minedu), el cual ha interrumpido la entrega de recursos bibliográficos oficiales debido a “falta de presupuesto”.

Con frecuencia se dañan los focos y las puertas de los baños y aulas debido a la humedad, pero no se hace nada porque, según el director, “el mantenimiento es realmente costoso y nada fácil, empezando por la compra de materiales de limpieza que el ministerio no proporciona desde hace años, especialmente desde la pandemia”.

También se notan decoraciones de otra época y aspersores que, en ocasiones, funcionan más de lo debido, invadiendo el área de juego de los niños. Es cierto, existe un esfuerzo por mantener el establecimiento en buen estado, no se consigue plenamente.

En 2016 buscaron cerrar el colegio mediante un cambio en la legislatura. Ese mismo año transeúntes, estudiantes invidentes, profesores y el mismo director Zárate tomaron la institución para denunciar que se ponía en riesgo la educación impartida y exigieron un diálogo con el Minedu para garantizar que el colegio siga funcionando. El colegio no se cerró.

Sin embargo, las dificultades no cesaron. En 2023, la Resolución Viceministerial N°151 estableció que los colegios especiales solo atenderán a estudiantes con discapacidad intelectual severa, mientras que el resto, incluidas las personas con ceguera y otras discapacidades múltiples, deberán integrarse a la educación regular.

Zárate y otros directivos de instituciones educativas presentaron un recurso de apelación ante el Minedu en un intento de frenar una decisión. “No puedes enviar a un niño con discapacidad visual a una escuela regular si aún no ha desarrollado su autonomía, especialmente si ha sido sobreprotegido por los padres y no sabe hacer nada por sí mismo”, explica Zárate.

Para agravar esta situación, actualmente Luis Braille está propenso a ser uno de los más de 500 colegios afectados por la extorsión, puesto que las redes de sicariato han encontrado un espacio en los colegios de Comas en los últimos meses. Escenarios que, dicho desde la solidaridad hacia los más vulnerables, no deberían existir.

Tags:
Autores
Micaela Aza
Sobre Micaela Aza

Estudiante de Comunicación y Publicidad y editora audiovisual de profesión. Soy amante de la cinematografía y escucho nu-metal y rap para continuar mi día. Me encanta crear: desde dibujar y tocar el piano hasta rasguear la guitarra y hacer flores de papel.

Jesús Uribe
Sobre Jesús Uribe

Estudiante de Comunicación y Publicidad con el periodismo en las venas. Me apasiona descubrir historias invisibles y transformarlas en relatos que inspiran. Disfruto conversar, analizar la actualidad y explorar cómo la comunicación conecta a las personas.

Yadhira Uribe
Sobre Yadhira Uribe

Estudiante de Comunicación y Publicidad. Soy fotógrafa como hobbie, me gusta despejar mi mente mediante el ejercicio y creo contenido para marcas o empresas.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *